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25.02.2011 | TIEMPO MOTOR TEST: RENAULT FLUENCE 2.0 PRIVILEGE

RENAULT FLUENCE: UN GRAND RUTIER POR EXCELENCIA

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MOTOR 1.997 cm3
POTENCIA 143 CV a 6.000 rpm
CONSUMO MEDIO 9,3 l/100 km
VELOCIDAD MAXIMA (declarada) 200 km/h
PRECIO (versión evaluada) $ 125.900

PLUS. El Fluence es un auto muy cómodo por su habitáculo espacioso y también por el confort de marcha. Sin embargo, la suspensión, que es un poco más dura que la del Mégane II, tiene un excelente compromiso con la tenida direccional.

REEMPLAZA AL MÉGANE II BRASILEÑO PERO MEJORA EN TODO: MOTOR, HABITABILIDAD, COMPORTAMIENTO DINÁMICO, TERMINACIÓN Y EQUIPAMIENTO. SE PRODUCE EN ARGENTINA Y REPOSICIONA A RENAULT EN SU RICA TRADICIÓN COMO FABRICANTE DE MEDIANOS.

Autor: Juan V. Ozino


Algo está pasando con la industria automotriz en nuestro país. Luego del desguace en los años 90 -que se tradujo en una fuerte retracción en el mercado local con un Brasil que se agigantaba cada vez más-, de a poco las terminales radicadas en este lado de la frontera vuelven a tomar un viejo protagonismo perdido.

En ese contexto, Renault siempre tuvo en nuestro país una férrea tradición en lo que a producción de medianos se refiere. Primero con el 12, luego con el 19 y por último con el Mégane I (hasta que la segunda generación se la llevó Brasil). Lo mismo se puede decir de Peugeot con el 404, 504, 505, 307, etc, o Ford con el Falcon, Escort y Focus.

Con la obtención del contrato para producir el Fluence en la planta de Santa Isabel, Córdoba, Renault retorna a las bases y potencia la especialización que viene teniendo la industria local en el segmento de los medianos - los mismos que se venden en Europa (como dignos antecedentes se puede mencionar al nuevo Focus, el Citroën C4, el 307 y ahora 408). Sin más preámbulos, a lo que nos toca.

DISEÑO
El Fluence no pertenece a un segmento donde esté muy permitido romper esquemas a nivel diseño, suficiente con mirar al Peugeot 408, el VW Vento o incluso el Chevrolet Cruze. En gran medida - por el público al que apuntan-, suelen tener estilos conservadores y elegantes con toques deportivos. El Fluence no es la excepción, aunque hay que reconocerle que de todos, es el que más rompe el molde.

No descubrimos la pólvora si decimos que es un tema de gustos, pero por lo menos este lugar común nos exime de sentencias tajantes. En cambio, vamos a hacer un breve análisis del diseño del Fluence. Se trata de la versión sedán del Mégane III europeo, pero con identidad propia ya que si bien su estética general se inspira en la del modelo bicuerpo y sus trazos gruesos son semejantes, cuando ponemos atención a los detalles encontramos grandes diferencias como ser en las líneas de las ópticas y la toma de aire inferior.

Ahora bien, el Mégane III europeo que comenzó a venderse en la Argentina junto con el Fluence tuvo un salto cualitativo importante respecto del Mégane II que conocemos nosotros. Pero el público argentino no está acostumbrado todavía a este nuevo family feeling de la marca del rombo que en el Viejo Continente hasta tuvo un representante anterior en el Clio 2009 (que nunca llegó a nuestro país). Entonces si bien el diseño del Fluence es, insistimos, atrevido y muy personal, a veces cuesta verlo como un Renault.

En lo personal, lo que más gusta del Fluence es el “entrecejo”, o sea el espacio formado entre las ópticas, y su combinación con una parrilla muy sutil, delgada y delimitada por una banda cromada. El perfil también tiene algo extraño, fuera de lo clásico, aunque es preciso decir que el baúl empalma de manera armoniosa con el techo y con los parantes traseros. Claramente fue concebido como un tricuerpo, y no como la inserción tardía a un vehículo originalmente hatchback.

El Fluence mide 4,62 metros de largo, es decir 12 cm más que el Mégane II a quien reemplaza, pero por su porte da el aspecto de un auto perteneciente a un segmento superior, como si quisiera ocupar el lugar del Laguna. En el habitáculo domina la sobriedad, pero el entorno es agradable en parte por el bitono de la pancha.

Para concluir, el Fluence es un auto de líneas fluidas y elegantes… ya lo dice su nombre cuyo resultado es una contracción entre esos dos calificativos (en francés elegancia de dice “élégance”).

SEGURIDAD
Fiel a la nueva tendencia que se viene dando en los últimos años en el segmento de los medianos, el Fluece ofrece una completa dotación de sistemas de ayuda, prevención y mitigación de efectos en caso de accidente. Se destacan sus seis bolsas de aire y el control de tracción y estabilidad. Pero toda la gama está bien dotada: el 1.6 Format, ya viene con doble airbag. Todos los restantes, que tienen el motor naftero de dos litros, tienen seis airbags, mientras que el ESP es exclusivo de la versión full denominada Privilege, variante que probamos en TiempoMotor.

Otro de los elementos que no suele tenerse mucho en cuenta es la alarma sonora de no uso de cinturón en plazas delanteras, que viene de serie en toda la gama, una molesta artimaña que obliga a las personas a usar el principal sistema de seguridad pasiva. Para reprochar: la falta de fijaciones Isofix para la silla de los niños, una omisión que se penaliza ya que se trata de un modelo que apunta a la familia. Y si nos ponemos muy exigentes podríamos pedir faros de xenón, o faros adaptativos en curva, o ambos. En suma, Fluence está entre los mejores del Mercosur en este aspecto.

CONFORT
El equipamiento no tiene fisuras. Tiene techo corredizo, comando satelital de audio, cruise control, sensor de estacionamiento trasero, tapizados de cuero y todo eléctrico, salvo la regulación de las butacas. Hasta aquí, lo normal, lo que no puede faltar.

Pero si nos ponemos exigentes, se le podría pedir sensor de estacionamiento delantero. Pero el Fluence no descuida ciertos detalles de lujo o de confort que suelen pasarse por alto cuando se enuncia el equipamiento de un modelo y que hacen a la calidad de vida a bordo: guantera refrigerada, consola delantera entre asientos con tapa, iluminación interior temporizada, spot de lectura delantero y trasero y cubre alfombras textiles, entre otros. Pero dentro de los elementos, los que más se destacan son el sistema de audio y el navegador satelital.

POSICION DE MANEJO/ HABITABILIDAD/ BAUL
La posición de manejo mejoró bastante respecto del Mégane II. Por un lado, la pedalera es más profunda, pero además el volante tiene regulaciones de mayor rango, tanto en altura como en profundidad. Lo mismo sucede con la butaca que llega más abajo. Lo cierto es que las horas al volante no se sienten. Lo único que se le podría pedir en este aspecto es una mayor sujeción lateral, pero no se trata de un deportivo. Entonces si vas a manejar el Fluence, vas a preferir esta sensación de sentarte en el sillón del living de tu casa y no en la butaca de un TC.

En cuanto a la habitabilidad, el Fluence hace gala de un espacio interior realmente destacable. Las plazas traseras tienen generoso espacio para las piernas incluso cuando maneja alguien de 1,90 m, aunque la altura del techo podría complicar a los más altos.

Es ideal para cuatro personas porque las plazas laterales están un poco hundidas, de modo que quienes viajen allí irán sentados como en una poltrona, pero no irá tan cómodo el que vaya en el medio, ya que es una plaza plana, más elevada y algo rígida. Ah, y justamente este desnivel entre las plazas, sumado a la dureza de la central, hace que la butaca trasera no sea muy apta para improvisados que quieran pasar una noche el auto si se encuentran con una colmada capacidad hotelera. Por último, el baúl es de los más grandes del segmento: nada más y nada menos que 530 dm3.

TERMINACION / INTRUMENTAL
El interior del Fluence es evolucionado pero no exótico. ¿Qué quiere decir esto? Uno se sienta y tiene la sensación de haber entrado a un lugar donde la va a pasar bien, buen aspecto y tacto agradable, pero es sobrio y sin estridencias. La complejidad no está a la vista, sino en los sistemas tecnológicos que hacen la vida a bordo más agradable como el sistema de audio del que ya mencionamos.

La terminación es buena pero existen algunos plásticos como el de la manija de las contrapuertas, de color plateado símil metal, de aspecto mejorable. La plancha está hecha con un plástico inyectado de tacto suave y prácticamente no encontramos rebabas, ¡a Dios gracias, tratándose de un vehículo de más de 122.000 pesos! El instrumental es claro y simple, e incluye una completa computadora de a bordo con varias funciones (incluida la de consumo instantáneo) y chequeos de services varios como ser el de bajo nivel de aceite, etc.

COMPORTAMIENTO EN CIUDAD
El Fluence es un poco más durito que el Mégane II. Nos referimos tanto al mullido de los asientos como a la suspensión. Pero esto no llega a comprometer un confort de marcha realmente agradable. Su generosa distancia entre ejes lo vuelve estable y equilibrado en pisos desparejos, y las suspensiones absorben sin ser frenéticas las imperfecciones del piso. Además permite un manejo relajado. Esto quiere decir que no hay que andar preocupando por las cunetas ni bajadas de cordón, ya que rara vez el Fluence va tocar abajo y las cubiertas de 205/60 de generoso perfil, si bien no son precisamente soft, tampoco le hacen asco a los posos.

En la ciudad le juegan un poco en contra sus 4,62 m de largo, sobre todo a la hora de estacionar, pero el que quiere celeste (o espacio) …. Además su excepcional radio de giro minimiza el problema, sumado a una dirección que -cuando el auto está parado- podés mover el volante con el dedo meñique.

Una de las cosas que se siente en la ciudad es el aumento del consumo. No descubrimos nada nuevo, pero en el caso del Fluence se hizo notorio, y no porque consuma mucho, sino porque en ruta consume muy poco. Es que el hecho de tener que mover los 1.257 kg detenidos en cada semáforo terminan opacando un poco el motor moderno y eficiente, de doble árbol, 16 válvulas y distribución variable VVT que por sí gasta poco.

Este motor naftero de dos litros y 143 CV es de origen Nissan, de hecho es prácticamente el mismo que el del Sentra. La admisión variable, aparte de reducir el consumo le permite entregar potencia a bajas vueltas, logrando un comportamiento elástico y progresivo, pero a la vez enérgico cuando se visita la zona roja del cuentavueltas. En cuanto a las prestaciones, rompió por un par de décimas la barrera de los 10 segundos en aceleración pero le faltaron un par de km/h para romper la de los 200 km/h.

COMPORTAMIENTO EN RUTA
Este es uno de los rubros donde el mediano de Renault más se destaca. Se nota la mejoría en las suspensiones con respecto a la tenida direccional. Cuando vas muy rápido el auto va muy estable y esto hace que la velocidad no se note. Y si bien en situaciones límites el peso y el porte de su carrocería no te van ayudar, cuenta con un chasis que apoya bien y se balancea poco.

También en la ruta es para elogiar la dirección del Fluence, ya que al ser progresiva se endurece brindando seguridad, precisión y confianza. El consumo es muy bueno a 100 km/h (menos de 7 l/100), aunque ya a 130 se va a casi 9 litros, y si a velocidades cercanas a la máxima pierde el recato.

El conjunto motor/caja también juegan a favor de la ruta. Las relaciones de la caja son más bien cortas. En esto influye mucho el hecho de haya seis velocidades, pero incluso la sexta es sensiblemente más corta que la quinta de mucho modelos. Esto hace que las recuperaciones sean de las mejores, y en los hechos se traduce en que a cualquier velocidad, tanto si vas a 100 como si vas a 160 en sexta, pisás el pedal de la derecha y sentís inmediatamente la aceleración del auto. La sexta marcha tenía traba notoria al intentar conectarla la mayoría de las veces.

En conclusión, si vas a encarar un viaje y tenés que elegir un auto, seguro que vas a pensar en uno que sea muy amplio por dentro para no sentirte encerrado y que tenga muchos elementos de confort, que no gaste mucho pero que ande fuerte y que responda al pedal de acelerador, y que sea cómodo pero tenga buena tenida. El Fluence puede entrar entre las opciones.

PRECIO
Por novedad, por ser de los dos fabricados en la Argentina, por tamaño y por tradición de las marcas, el principal rival del Fluence es el 408. La versión del modelo de Peugeot comparable que más se le acerca en precio es la Allure Tiptronic 2.0 Nav (122.700), contra los 125.900 del Fluence Prilege manual. Ambos tienen el navegador satelital integrado y una lista de equipamiento prácticamente igual. El 408 tiene una caja Tiptronic que podría sonar mejor pero tiene solo cuatro marchas, en cambio la del Fluence es manual pero de seis, y tiene en exclusiva el sistema de tarjeta llave manos libres. En suma, tienen relación costo/beneficio casi empatada.

En definitiva, toda la gama del Fluence que arranca con el Confort 1.6 por 86.900 tiene un precio muy lógico al producto que ofrece y se planta con precios competitivos para hacer frente al Corolla, actual líder del segmento, así como al Nissan Sentra, Citroën C4, Ford Focus, etc.
 

TiempoMotor Test

 
       
  Velocidad máxima (declarada) 200 km/h  
       
  Aceleraciones    
  0-100 km/h 9,8 seg  
  0-400 metros 16,9 seg  
       
  Recuperaciones    
  80-120 km/h en 4ª 8,7 seg  
  80-120 km/h en 5ª 11,6 seg  
  80-120 km/h en 6ª 16,2 seg  
       
  Frenada    
 
  100-0 km/h 40 m  
       
  Consumo/Autonomía    
  A 130 km/h 8,6 l/100 (697 km)  
  Ciclo urbano 11,3 l/100 (530 km)  
  Mixto ciudad/ruta 9,1 l/100 (645 km)  
       
  Error velocímetro Promedio 2,00%  
       

VIDEO RELACIONADO

TIEMPO MOTOR TEST: RENAULT FLUENCE PRIVILEGE 2.0 MT

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ALZAS

  • CONJUNTO MOTOR/CAJA
  • EQUILIBRIO DE SUSPENSIONES
  • HABITABILIDAD
  • EQUIPAMIENTO
     

BAJAS

  • AUXILIO DE DIFERENTE MEDIDA
  • SOLO HAY MOTORES NAFTEROS
  • ALTURA AL TECHO EN PLAZAS TRASERAS
  • NAVEGADOR SIN PANTALLA TACTIL

TIPS:

MANOS LIBRES.
El Mégane II también tenía una tarjeta, pero había que introducirla en la ranura para arrancar el auto. La del Fluence es una evolución, ya que el sistema la detecta a la distancia y gracias a los sensores ubicados en las manijas de las puertas las destraba al tirar de ellas. Una vez adentro, podés arrancarlo sin necesidad de sacarla del bolsillo. Uno no está acostumbrado, pero resulta sencillo y cómodo.

A MITAD DE CAMINO. Si bien el baúl es grande, usa el sistema de soporte bisagra que cuando bajás la tapa se mete adentro del baúl pudiendo apretar el equipaje. El Peugeot 408 el sistema de amortiguadores. Además en el Fluence no hay una manija interna para evitar manipular la parte externa que suele estar sucia.

AUXILIO. La rueda de repuesto es de acero pintado de negro, en vez de aleación, y encima es de 15” contras las 16 las otras cuatro. Para emparejar la pisada compensaron con un neumático de mayor perfil, de modo que tenés una rueda de auxilio de distinto tamaño. Una complicación.

TE LLAMO MAS TARDE. Cuando te llaman por teléfono el sistema de telefonía que funciona a través de Bluetooth atiende por vos y le dice a la persona que llama estás manejando. De todas formas tenés la opción de atender.

FIJO. El Fluence es el primer modelo de industria nacional que trae navegador integrado. La cartografía está bien y es muy completo, pero sería mejor si fuera rebatible. Además no es táctil sino que debés comandarlo a través de un control remoto. Hasta que te acostumbrás, la maniobra se hace lenta. Y mejor no pierdas el control remoto, ¡porque perdiste! Y para destacar, es que viene con una tarjeta SD a través de la cual podés actualizar la cartografía fácilmente (y gratis) a través de Internet.

LIMPIAPABRISAS. Las escobillas tienen función “invierno”, modalidad en la que quedan en posición vertical. Por otra parte, esta es la única manera en que vas a poder despegarlas del parabrisas. El barrido es perfecto incluso a alta velocidad y lluvia intensa.

QUE SIGA LA MUSICA. El estéreo es un 3D soun de Arkamy con conectividad bluetooth, MP3, entrada auxiliar y USB. Además de una calidad de sonido muy buena, tiene una radio de gran capacidad de recepción. Todas las funciones se pueden controlar y ver a través de la enorme pantalla del navegador satelital.

NACIONALIZACION. Si bien hoy este modelo, que además de fabricarse en nuestro país también produce en Turquía, tiene un porcentaje de integración menor al 40%, en tres años llegará a un 60%.

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