Aunque no parezca real, o más bien propio de una excentricidad más de algún emirato árabe, la piscina de agua cristalina más grande del mundo está en San Alfonso del Mar, a 90 sólo kilómetros de Santiago de Chile. Tiene fama mundial y ostenta el récord Guiness.
La piscina más piscina que tiene una extensión de más de un kilómetro de largo, abarca ocho hectáreas y cuenta con 250 millones de litros de agua; datos suficientes para haber logrado el récord en el libro Guiness. Pero además de su gran tamaño, la laguna tiene una característica espectacular: sus aguas tienen la transparencia y el intenso color turquesa de los mares tropicales, gracias a una tecnología que permite captar el agua desde el océano y mantenerla en perfectas condiciones.
El agua es tomada del subsuelo marino a unos 3 metros de profundidad por debajo de la arena y luego se le aplica el proceso de filtración.
Hay un recambio de 800.000 litros diarios y para vaciarla son necesarios días enteros.
En verano mantiene una agradable temperatura que llega a los 26º C, nueve grados más que la temperatura del mar. No hay que olvidar que en la costa central de Chile el Océano Pacífico es ¡helado!
La arena que rodea la piscina también tiene un tratamiento especial: es lavada y refinada para darle una textura más fina que la arena natural de la costa de este condominio.
Balneario Algarrobo
La Playa Grande de Algarrobo es un balneario chileno de más de 2 kilómetros de extensión. Es considerada capital náutica del país y alberga yates de gran calado para navegación en alta mar y pesca deportiva. En ese entorno se construyó San Alfonso del Mar, complejo habitacional, de 10 edificios que pueden alojar unas 1.000 familias. La piscina que le ha dado fama internacional, recorre de extremo a extremo todo el emprendimiento y bordea la costa marina. Una franja de 100 metros la separa del Océano Pacífico. Es muy interesante ver las fotos satelitales en Google earth.
La gran pileta cuenta con 11 muelles de madera para veleros y kayaks para quienes quieran navegar este “pequeño mar”. Además, el hotel presta un servicio de barco para transportar a los usuarios desde una punta a la otra del complejo.
Una visita a San Alfonso del Mar realmente sorprende. Por ejemplo, sobre la gran piscina hay una pequeña pileta flotante con deck de madera para tomar sol. En uno de los edificios hay un café subacuático vidriado. También hay una playa temperada construida debajo de una pirámide de cristal. Tiene el agua de mar climatizada, la arena calefaccionada, camas con burbujas y masajes con chorros. Ideal para el invierno, días nublados o noches de luna. Un lujo asiático.
Pero lo más deslumbrante es el Acuario Oceánico. Tiene 350 metros cúbicos y 25 metros de superficie vidriada. Cuenta con 60 especies en exhibición y todas pertenecen al litoral chileno. Hay tiburones Siete Agallas, tiburones espinosos, peces escorpión, corvinas, rayas de diferentes especies, tollos, salmones, borrachillas rojas, castañetas nortinas, pez elefante, peces cacique, róbalos, caballas y lenguados. También hay langostas, estrellas de mar, morenas, anémonas, cangrejos, erizos, centollas y pulpos. Un deleite para los amantes del mar y de la vida marina.
Con semejante dimensión, en la misma piscina hay espacio para todo: clases de vela, de buceo, natación y kayak hasta un tobogán de agua de 100 metros de largo donde grandes y chicos disfrutan día a día.