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TECNICA/SEGURIDAD

27.01.2010 | INFORME CESVI

CHOQUES, LESIONES Y PREVENCION

CHOQUES, LESIONES Y PREVENCION
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La Argentina se posiciona tristemente entre los países con más accidentes de tránsito y muertes en estos siniestros… pero también son muchas más las que sufren lesiones de gran magnitud.

Por este motivo, Cesvi investigó las estadísticas de lesiones que arrojan los médicos de las aseguradoras, los diferentes tipos de choques y sus daños más frecuentes, y qué hacer para prevenir.

Según cifras que manejan los médicos de las compañías de seguros, entre 2006 y 2009, del total de lesionados en siniestros viales el 36,3% corresponde a los conductores de motociclistas, 21,1% a los peatones, 15,1% a los acompañantes de un auto, seguidos por los conductores de autos y ciclistas que ambos llevan un 9,9% y, por último, los acompañantes de motociclistas con un 7,7 por ciento.

La radiografía por edad, arroja que los menores de 0 a 17 años participan en un 5,9% de las lesiones; mientras que los jóvenes de 18 a 30 años en un 35,2%, de 31 a 50 en un 33,7%, y los mayores de 50 en un 25,1 por ciento.

Sin dudas, la mayor proporción de las lesiones graves las acumulan los jóvenes y adolescentes. Pero si sólo se tienen en cuenta las lesiones graves en motocicletas, esa cifra crece rotundamente, ya que estos jóvenes de 18 a 30 años se llevan casi la mitad de la torta (49,1%). En cambio, en automóviles, los de 31 a 50 años son los más comprometidos con el 37 por ciento.

Si se toma en cuenta el género (“la condición de” como dice CFK), el informe arroja que el sexo masculino se ve más comprometido como conductor de autos con un 89,6% frente a un 10,4% de las mujeres, seguido del conductor de motocicletas con un 84%. Por su parte, las lesiones en mujeres más comunes se dan como acompañantes de motos y autos, con un 62% y un 54,3% respectivamente, respecto de los hombres. En cuanto a los peatones, las cifras son muy similares (hombres 51,3% y mujeres 48,7%.

LESIONES SEGUN IMPACTO
Impactos traseros
Un accidente muy común en ciudad, en el que un vehículo choca a otro por detrás. Por más que el impacto se produzca a baja velocidad, las lesiones de los ocupantes del vehículo de adelante pueden ser de consideración si el apoyacabezas no está colocado de la forma adecuada.

Lo que sucede si la persona tiene colocado el cinturón de seguridad es que el tronco acompaña el movimiento del auto con la misma velocidad que el asiento, pero la cabeza tiende a permanecer en su sitio. Si el apoyacabezas estuviese muy bajo, la cabeza no se apoyaría en este elemento de seguridad y se produciría el efecto latigazo, generando lesiones de gravedad en una de las zonas más vulnerables del cuerpo humano.

Además, hay un segundo movimiento, en el que el cuerpo se balancea hacia delante y, producto de que éste se encuentra sujeto por el cinturón de seguridad, la cabeza hace un movimiento brusco hacia adelante, generando la flexión.

Debido al latigazo cervical, el raquis cervical puede sufrir lesiones como luxaciones y el síntoma que más se percibe es un fuerte dolor occipito-cervical. Las lesiones traumáticas del raquis cervical superior constituyen una parte considerable de aquellas producidas por accidentes. Estas lesiones son de difícil diagnóstico por las características anatómicas y fisiológicas de la región en cuestión.

Impactos frontales
Son los más comunes en las rutas porque se generan por malas maniobras de adelantamiento. En este tipo de choque, hay varias zonas del cuerpo que se encuentran principalmente afectadas.

La fuerza que produce el daño es la suma de las velocidades de los vehículos impactantes, en donde la desaceleración se produce de forma súbita. Por lo tanto, las personas que se encuentran dentro del vehículo se pueden mover de distintas formas, con diferentes consecuencias físicas. Los ocupantes pueden deslizarse hacia abajo, pasar hacia adelante y hasta el conductor puede saltar por encima del volante.

Cuando el ocupante fluye por debajo del asiento y hacia el tablero, las zonas que absorben la mayor parte del impacto son las rodillas y las piernas, produciendo una dislocación de rodilla, fractura del fémur y dislocación o fractura de las caderas.

En cambio, si el cuerpo de la persona es impulsado por encima del volante, uno de los posibles impactos se produce en el abdomen, ocasionando lesiones por compresión de órganos y vísceras. A medida que el cuerpo se proyecta hacia arriba y el tórax gira, impacta contra el volante y el tablero. En ese caso, es muy probable que las heridas sean por compresión, ocasionando fractura de costillas, contusión pulmonar, neumo tórax y contusión miocárdica.

Si el torso continúa desplazándose hacia adelante, la cabeza choca contra el parabrisas, provocando una flexión del cuello y ocasionando daños en la región cervical por la desaceleración y la compresión. Las heridas potenciales de la cabeza incluyen fractura de cráneo, contusiones cerebrales, hemorragia intracraneal y traumatismo facial superior.

Entre las lesiones más frecuentes también se encuentran las sufridas en las extremidades superiores y fractura de la clavícula, producidos por los violentos movimientos del cuerpo dentro del habitáculo, siendo éstas las zonas de mayor movimiento que impactan contra los sectores rígidos de la estructura del vehículo (por ejemplo, los parantes).

Impactos laterales
Ante el caso en que se produzca un impacto lateral, muy común en las bocacalles, por lo general corren peor suerte los ocupantes del vehículo que fue golpeado de costado, sobre todo los que están sentados del lado impactado.

En este tipo de choques, los traumas se generan en lesiones por compresión al tórax, pelvis y extremidades superiores e inferiores (húmero). También la clavícula y la cabeza pueden sufrir heridas al impactar contra la puerta, ventana o parantes laterales del vehículo. El cuello es una de las zonas más afectadas porque soporta menor fuerza de desaceleración de costado. Además, debido a la cercanía de los pasajeros con las puertas, también se pueden producir lesiones en el hígado, bazo, intestino o pulmones.

Vuelcos
Cuando el vehículo derrapa es muy posible que se genere un vuelco. En estas circunstancias no es factible determinar con exactitud cuáles son las zonas en donde los ocupantes del vehículo sufrirán las lesiones de mayor consideración, debido a que el vehículo puede impactar varias veces en varios ángulos distintos.

Dependiendo de la gravedad de cada caso, ésta puede ser la colisión más violenta para los ocupantes, ya que el cuerpo podría impactar contra varias zonas del vehículo no diseñadas para amortiguar golpes de personas.

Si los ocupantes no tienen el cinturón colocado, pueden salir despedidos parcial o totalmente del vehículo con serio riesgo de muerte.

COMO PREVENIR
Para disminuir el riesgo de lesiones, los vehículos vienen equipados con diferentes sistemas de seguridad pasiva. El uso correcto de estos dispositivos evita que las lesiones que puedan producirse en un accidente sean de mayor consideración.

Posición del apoyacabezas
Debe ajustarse de forma tal que la parte del centro del cabezal quede a la altura de los ojos del conductor, separado a una distancia no superior a los 4 centímetros. Además, el respaldo del asiento debe tener un ángulo de inclinación que no supere los 25º (poco inclinado).

Uso del cinturón
El cinturón debe colocarse correctamente en su hebilla y a continuación tensar la banda que cruza por encima del pecho, cuidando que la misma sea estirada por el sistema inercial. De esta manera, la cintura quedará oprimida por la cinta del cinturón, que deberá pasar por encima de la cadera. Por otro lado, se debe prestar atención a que el cinturón no pase por encima de celulares o lapiceras, ya que en el momento del choque generará una concentración de tensiones en esta zona. En cuanto a la altura, la cinta debe pasar por el medio de la clavícula.

Regulación de la butaca
Para evitar lesiones producto de una mala regulación de la butaca, lo más recomendable es acomodar la butaca (en distancia) con relación al embrague. Lo que se debe hacer es pisar el pedal del embrague a fondo y la rodilla debe quedar levemente flexionada.

Una de las principales consecuencias de una mala regulación es que en choques frontales la rueda delantera izquierda impactará contra el piso y la pedalera, llevando el pie bruscamente hacia atrás. Si la pierna quedase rígida por llevar la butaca muy atrás, se podrían magnificar las lesiones en la cadera, la rodilla y el tobillo, muy comunes en este tipo de impactos. Las posturas muy cercanas a la pedalera generan que la pierna izquierda quede en una posición forzada, excesivamente alta, en muchos casos rozando el volante, lo que produce calambres en la pierna y fatiga en la conducción.



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